La medición del nivel de los depósitos de aguas residuales se encuentra en la intersección de la química, la física y la realidad operativa. Si se hace mal, se corre el riesgo de que se produzcan desbordamientos, infracciones o algo peor. Si lo hace bien, los datos fluirán tranquilamente hacia sus sistemas de control y harán su trabajo sin problemas. El reto no consiste sólo en elegir un sensor, sino en comprender por qué determinadas tecnologías fallan en condiciones específicas y cuáles resisten cuando la espuma, los lodos y los gases corrosivos conspiran contra su instrumentación. Por qué los depósitos de aguas residuales rompen los sensores de nivel Las aguas residuales no se llevan bien con los equipos de medición. La espuma absorbe las señales ultrasónicas y las dispersa convirtiéndolas en ruido. El lodo se acumula en las superficies de los sensores,...